Lynne Ramsay y Hong Sang-soo llegan a Cameo con En realidad nunca estuviste aquí y En la playa sola de noche. La primera fue alabada en Cannes y recibió el premio a Mejor Guion y Mejor Actor por la labor de Joaquin Phoenix. La segunda recibió un cálido aplauso en Berlín y se hizo con el premio a Mejor Actriz para Kim Min-hee. Ya puedes disfrutar de Ramsay y Sang-hoo en Cameo, además aquí conocerás 5 características de sus últimas películas que les conectan para que aprecies por qué son dos narradores tan especiales.

Ramsay y Sang-soo son dos directores únicos, por tópico que este pueda sonar. Sus obras son híbridos genéricos que deambulan por el ultrarrealismo, el drama romántico, el cine negro o el costumbrismo, frecuentemente insertas en universos audiovisuales de una insólita riqueza visual y personalidad. En realidad nunca estuviste aquí y En playa sola de noche son herederas de estilos diferenciados, pero con nexos en común.

1.   La masculinidad

Lynne Ramsay y Hong Sang-soo despliegan respectivamente en En realidad nunca estuviste aquí y En la playa sola de noche sendas miradas de autor que hacen tambalear los roles estereotípicos de la masculinidad en el cine. El film de Ramsay muestra a un protagonista masculino, un asesino a sueldo, cuya fractura psicológica le convierte en un individuo anodino, bajo la influencia materna, su único soporte vital, y acosado por los recuerdos de la guerra y una infancia de la que solo se nos muestran pequeños atisbos. El personaje de Phoenix rompe con los moldes del cine negro y muestra una idea de masculinidad en crisis, donde la apariencia patriarcal se resquebraja a través de un alma dolida que sigue en pie únicamente por su madre. Ramsay reconoce haberse inspirado en el personaje interpretado por Harvey Keitel en El piano (The Piano, Jane Champion, 1993), un individuo con una apariencia ruda, amenazante y genuinamente masculina pero que en realidad era preso de sus propias pasiones y lastres emocionales. Ramsay consiguió que Phoenix se mimetizara y ofreciera un papel donde tan pronto se erige en una presencia monstruosa digna del Robert Mitchum de La noche del cazador (The Night of the Hunter, Charles Laughton, 1955) como es capaz de apesadumbrar a la audiencia con ecos de la mirada afligida de John Cazale.

Paralelamente, resulta interesante apreciar cómo esta masculinidad en conflicto viene acompañada de una cierta noción de empoderamiento femenino. En el caso de En realidad nunca estuviste aquí, el personaje de Joe deberá encontrar a la hija secuestrada de un senador, sin embargo, Ramsay consigue eludir tropos característicos del género como el héroe salvador dotando al personaje femenino de una fortaleza e independencia que rompe los moldes de su género. En En la playa sola de noche y en general en todo el cine de Sang-soo, la mujer ocupa un papel central y su mirada llena su discurso sobre el amor, la cotidianidad y la frustración. Younghee deambula primero por Hamburgo intentando sanar las cicatrices de su relación mientras mana dolor a través de las charlas con su amiga. Después en Corea, en cenas llenas de confesiones y alcohol, abre su corazón y ahí es donde Sang-soo sabe brillar: a partir de la cotidianidad y la repetición logra resquebrajar el tejido emocional de sus personajes, que acaban rompiéndose en la imagen. Younghee, interpretada de manera perfecta por Kim Min-hee, reflexiona sobre el amor, la necesidad de querer no querer, y todo ello elidiendo la presencia del hombre. El personaje del director, del amante, apenas aparece. Es una película que aborda la mirada femenina, Sang-soo no se interesa por mostrar las dos caras de la moneda porque rehúye esquemas de otros dramas románticos.

2.   El no-lugar

En realidad nunca estuviste aquí y En la playa sola de noche son dos ejemplos de empleo psicológico del espacio, donde el director, tal y como apuntaría Marc Augé en ese ensayo que sentó las bases de la sobremodernidad, se convierte en un etnógrafo capaz de convertir el espacio, la ciudad y los lugares de tránsito en entes dotados de una significación propia. Ramsay y Sang-hoo construyen sus obras a partir de una visión particular de lo urbano y lo natural, dotando a espacios despojados de cualquier referencialidad personal o valor individual con una importante carga expresiva. Joe deambula por destartalas habitaciones de hotel, la ciudad se mimetiza con él convirtiéndose en una prolongación de su propia mente, y ahí donde Ramsay, como Scorsese, consigue que el no-lugar, las calles, los hoteles, los lugares de tránsito, estén impregnados de un componente personal. Existe una arquitectura visual y urbana por la que Joe descarga atisbos de su frustración, de su ira, de su violencia, el espectador no contempla un espacio físico, sino un lugar subjetivo visto a través de la experiencia de Joe.

En el caso Sang-soo y En la playa sola de noche sucede el mismo proceso. El no-lugar es un constructo subjetivo, dado que la transitoriedad de ciertos espacios depende de la experiencia del individuo. Si para Joe hay una escena catártica en medio de un lago, para Younghee el parque de Hamburgo donde medita sobre sus frustraciones queda impregnado de un valor personal, de un atributo que se asocia a la expiación de sus frustraciones. De ese no-lugar se pasa a un espacio íntimo, una cena con amigos en el hogar donde Younghee explota, pero previamente su complejidad como personaje queda estipulada en su forma de relacionarse con el entorno: primero en el parque, luego en una cafetería, y finalmente la playa. Lugares de transición donde Sang-hoo insinúa, en los que la psicología del personaje se mimetiza con el entorno, revistiendo el carácter no simbólico y mundano de este entorno con el valor de la experiencia personal de Younghee.

3.   Los maestros

A Lynne Ramsay y Hong Sang-soo se les han atribuido unos maestros de altura a lo largo de su carrera y con sus respectivos últimos films no podía ser menos. En el caso de En realidad nunca estuviste aquí, las similitudes con Taxi Driver (Martin Scorsese, 1976) no son pocas. El personaje de Joe y el de Travis son la misma cruz de la moneda, individuos situados al margen de la sociedad que usan la violencia como expiación para sus propios fantasmas. Asimismo, una atmósfera que exuda luces de neón, niebla, suciedad y que sublima una estética de la degeneración a través de la descripción de espacios baldíos, sórdidos, donde un hábil juego de iluminación y una cámara siempre titilante y dubitativa sumerge al espectador en la psique alterada de sus protagonistas.

Lynne Ramsay va un paso más allá en sus referentes. Reconoce que siempre le pesó más la influencia de Psicosis (Psycho, Alfred Hitchcock, 1960), a la cual hace un guiño en una escena entrañable. La psicosis, una relación de dependencia hacia la madre, la locura, el motivo del mcguffin, son elementos muy presentes en libreto firmado por la directora escocesa, quien además ofrece una revisión del género del cine negro personalísima rehuyendo de algunos de los esquemas del género. En realidad nunca estuviste aquí revisa los códigos narrativos y visuales para ofrecer una obra con ecos del mejor Nicolas Winding Refn, deambulando por el thriller, el cine negro y el onirismo de David Lynch, de quien afirma quedó prendado tras ver Terciopelo azul (Blue Velvet, 1986). A esto se le añade la banda sonora de Jonny Greenwood, integrante de Radiohead, cuyo minimalismo atmosférico acaba por imponerse.

Hong Sang-soo es un director prolífico, con una media de tres películas al año y un registro que le ha encumbrado como una voz genuina dentro del género del drama romántico. En el caso del surcoreano, las semejanzas con el gran Erich Rohmer no son pocas, siendo ambos maestros de la rutina anecdótica donde el transcurso del tiempo, la reiteración o la monotonía son recursos expresivos que les ayudan a dinamizar conflictos a través de la inacción. En la playa sola de noche es un compendio de las virtudes que han convertido a Sang-soo es un cineasta situado al margen de todos. Poética de los espacios cotidianos, largos diálogos, la idea de repetición como tropo visual, todo ello al servicio de un conflicto que se cuece a fuego lento hasta que explota frecuentemente en reuniones sociales con el alcohol como combustible de esa catarsis emocional que sus protagonistas acaban verbalizando de manera elocuente.

Paralelamente, el surcoreano tampoco oculta su manifiesta devoción por Luis Buñuel, su amor por el onirismo y el simbolismo de ese autor total, de ahí que el sueño juegue un rol importante en su película como manifestación de los deseos reprimidos de la actriz protagonista.

4.   La psicología

En realidad nunca estuviste aquí y En playa sola de noche son dos films dedicados a la construcción de sendos personajes complejos. Joe y Younghee son abordados en dos obras que exploran la psicología de sus protagonistas y la vierten a través de un juego de imágenes donde la subjetividad pesa más que la lógica de la trama. Edgar Morin acuñaría el término de antropomorfismo para ilustrar cómo el cine era capaz de cargar con el escenario y las cosas con una presencia humana, impregnándose de los atributos psicológicos del personaje. Hay una proyección del personaje hacia el espacio y del espacio hacia el personaje. Ramsay y Sang-soo lo hacen no solo a través de la subjetividad del espacio, revistiendo a esos no-lugares con una carga de intimidad, sino también a través de la proyección de emociones, sensaciones y fobias en el espacio.

De este modo, Joe y Younghee se relacionan con el espacio y ambas películas se preocupan por ahondar en el estudio del personaje a través ciertos motivos visuales. Joe mira enajenado hacia la nada, su mirada muerta llena el espacio en primeros planos y hay una especie de sensorialidad en la forma en la que Ramsay combina encuadres. Si el niño de Ratcatcher (1999), su primer largometraje, se envolvía la cabeza en las cortinas de la ducha, anticipando su destino, Joe se relaciona con el medio y Ramsay adhiere a la imagen esa sensación constante de intimismo e introspección.

Sang-soo hace lo propio recurriendo al minimalismo expresivo, pero desplegando una serie de tics de autor que señalan cómo la relación del personaje con el espacio es una prolongación de su estado mental. La forma en la que Younghee juega con la arena o el hecho de que en todos sus films el protagonista lleve en algún momento una mochila para ilustrar su condición de errante secundan esta afirmación. Quizá el surcoreano no se preocupe tanto por la psicología del espacio como Ozu, pero es innegable que su espontaneidad e improvisación a veces le llevan a esta clase de experimentos formales.

En realidad nunca estuviste aquí y En playa sola de noche son dos films dedicados a la construcción de sendos personajes complejos. Joe y Younghee son abordados en dos obras que exploran la psicología de sus protagonistas y la vierten a través de un juego de imágenes donde la subjetividad pesa más que la lógica de la trama. Edgar Morin acuñaría el término de antropomorfismo para ilustrar cómo el cine era capaz de cargar con el escenario y las cosas con una presencia humana, impregnándose de los atributos psicológicos del personaje. Hay una proyección del personaje hacia el espacio y del espacio hacia el personaje. Ramsay y Sang-soo lo hacen no solo a través de la subjetividad del espacio, revistiendo a esos no-lugares con una carga de intimidad, sino también a través de la proyección de emociones, sensaciones y fobias en el espacio.

De este modo, Joe y Younghee se relacionan con el espacio y ambas películas se preocupan por ahondar en el estudio del personaje a través ciertos motivos visuales. Joe mira enajenado hacia la nada, su mirada muerta llena el espacio en primeros planos y hay una especie de sensorialidad en la forma en la que Ramsay combina encuadres. Si el niño de Ratcatcher (1999), su primer largometraje, se envolvía la cabeza en las cortinas de la ducha, anticipando su destino, Joe se relaciona con el medio y Ramsay adhiere a la imagen esa sensación constante de intimismo e introspección.

Sang-soo hace lo propio recurriendo al minimalismo expresivo, pero desplegando una serie de tics de autor que señalan cómo la relación del personaje con el espacio es una prolongación de su estado mental. La forma en la que Younghee juega con la arena o el hecho de que en todos sus films el protagonista lleve en algún momento una mochila para ilustrar su condición de errante secundan esta afirmación. Quizá el surcoreano no se preocupe tanto por la psicología del espacio como Ozu, pero es innegable que su espontaneidad e improvisación a veces le llevan a esta clase de experimentos formales.

5. El compromiso

Lynne Ramsay y Hong Sang-soo son dos directores con un carisma fílmico notable, desligándose de la esfera más comercial y ciñéndose a un estilo que les ha llevado a ser reconocidos como dos voces genuinas del cine de autor. Ambos tienen personalidades que en ocasiones han sido tildadas de conflictivas. Lynne Ramsay abandonó La venganza de Jane (Jane Got a Gun, Gavin O´Connor, 2016) cuando su rodaje estaba a punto de comenzar, granjeándose la animadversión de su productor y amenazas de no volver a poder poner un pie en Hollywood. Tampoco parece especialmente preocupada por ello. En el caso de Hong Sang-soo, el surcoreano es una figura hermética, poco dado a conceder entrevistas y acostumbrado a trabajar con equipos pequeños de no más de nueve personas.

Asimismo, la directora escocesa es un ejemplo de compromiso con su obra y con sus actores. En Morvern Callar (2002) una escena requería que una de las actrices apareciera en topless, y ante las reticencias de la intérprete la escocesa se solidarizó con ella e hizo lo propio. En En realidad nunca estuviste aquí podrás ver una escena donde Joaquin Phoenix debe sumergirse en un agua no particularmente limpia, y ni corta ni perezosa Ramsay — quien estableció una muy buena amistad con Phoenix durante el rodaje — decidió sumergirse también en el agua para sentir exactamente lo mismo que debía sufrir su personaje. Tiene fama de ser conflictiva, más bien parece una de esas directoras comprometidas con la causa. Además, en el caso En realidad nunca estuviste aquí la improvisación fue una constante, el rodaje duró solo cuatro semanas y la versión que se exhibió en Cannes y que le valió a Phoenix el premio a Mejor Actor era un montaje preliminar.

El surcoreano exhibe un grado de implicación con su obra similar al de la escocesa. Le encanta escribir el guion de sus películas sobre la marcha, el mismo día del rodaje. Como él afirma, cada vez le toma más tiempo ese proceso, levantándose de madrugada para escribir las escenas que se rodarán ese mismo día, con el equipo aguardando mientras tanto. Ese proceso de escritura orgánica es uno de los factores clave de su estilo, que oscila entre la captación de la vida real, la repetitividad y la monotonía con atisbos de onirismo. Al mismo tiempo, muchos han detectado en En la playa sola de noche paralelismos entre la vida del director y el argumento del film donde una actriz huye de su país natal tras un mediático romance con prestigioso director de cine casado. Supuestamente Hong Sang-soo mantuvo un romance con la actriz protagonista del film, Kim Min-hee, lo cual causó un enorme revuelo en Corea del Sur, país donde hasta hace poco el adulterio era un delito. En cualquier caso, dos directores muy comprometidos con su obra.