Aún faltan unos días para las Navidades. Fechas para reuniones familiares. Comidas copiosas. Reencuentros y presentaciones, momentos de confesiones y de celebraciones. Días donde el espíritu navideño a veces actúa como un fantasma: trayendo al presente el dolor del pasado. Otras veces ese mismo fantasma sirve para unir y mirar hacia el futuro. Reproches, promesas y rencillas adornan el árbol de Navidad y los regalos no llevan etiquetas de precio para no cuantificar el cariño. Por pesimista que suene son fechas donde las emociones están a flor de piel. Precisamente por eso invitan a superar el mal de Scrooge, donde todos tendemos a emular al famoso protagonista del Cuento de Navidad de Dickens y reservar la sonrisa más allá del turrón.

Scrooge cambiaba finalmente y aprendía a amar la Navidad. El cuento de Dickens cargaba contra la industrialización y el capitalismo que asomaba la patita. Paradójicamente ahora todo bombardea nuestras pantallas y hechiza nuestras miradas. Sin embargo, los fantasmas ayudaron a Scrooge a poner en perspectiva su vida. La perspectiva del tiempo lo es todo, quizá solo exista este momento, esta Navidad. Cameo quiere que disfrutes de la Navidad y seas un poco menos Scrooge. El cine también tiene un poco de ese mal de Scrooge, olvida su pasado y no confía en el futuro. Por ese motivo Cameo estrena El león duerme esta noche (Nobuhiro Suwa, 2018) y Desenterrando Sad Hill (Guillermo de Oliveira, 2018). Dos películas que se reconcilian con el pasado del cine, hablan de su presente y miran a su futuro. Una desde el punto de vista del actor, la otra desde el punto de vista de un género como el western. Dos obras para disfrutar y regalar esta Navidad y descubrir que los fantasmas de Scrooge no solo siguen vivos, sino que pueden ayudarte a entender que quizá este momento sea todo lo que tengas.

Así que sí, aguanta a la familia, disfruta de los langostinos congelados y prepárate para un cine que va más allá de las reposiciones típicas de estas fechas. En Cameo te preparamos una Navidad de cine.

Desenterrando Sad Hill

El fantasma de las Navidades Presentes: El fantasma de Marley cargaba con una larga cadena que representaba todos sus actos egoístas. Llevaba a Scrooge de viaje y hacía que cambiara. Desenterrando Sad Hill enseña que el western no tiene por qué ser un género anticuado que carga con la cadena de su glorioso pero distante pasado. El fantasma de las Navidades Presentes conduce a Scrooge a Burgos, donde se erige el cementerio de Sad Hill, que albergó una de las escenas históricas del western en El bueno, el feo y el malo. El documental de Guillermo de Oliveira es un retrato de emociones, de reconstrucción del pasado para mirar al futuro. Cómo en ese lugar apartado se reconstruye el cementerio inmortalizado por Leone para garantizar un futuro mejor donde los turistas además de pasar frío como Scrooge disfruten de una localización única. También el fantasma enseña a Scrooge y al espectador que el western marcó una época en el cine y no tiene por qué quedarse ahí. Leone era un niño que veía a sus personajes como seres míticos. Esa fascinación no tiene por qué desaparecer.

El fantasma de las Navidades Pasadas: Este fantasma lleva a Scrooge al pasado del género western. Pide que Cameo recupere Compañeros mortales, el debut de un maestro del género como Peckinpah. De él se han dicho muchas cosas, desde que su misoginia eclipsaba su obra hasta que su cine era violento. Sin embargo, probablemente Peckinpah haya constituido una de las miradas más turbias y a la vez líricas de la historia del género. En este film un antiguo soldado, Yellowleg, organiza un atraco junto a dos compañeros. Todo sale mal cuando en pleno atraco se enzarzan en un tiroteo con la banda rival y el hijo de una cabaretera muere. Entonces Yellowleg decide ayudar a la madre. Para la crítica poco se aprecia de Peckinpah en este debut tildado de irregular, otros acusan a los productores de recortar metraje y unos pocos atisbaron una obra cuya rareza atesora el genio de un futuro maestro. Fueron tipos como Peckinpah o el Leone que inmortalizó Sad Hill los que renovaron un género encumbrado por John Ford. Scrooge sonríe viendo cómo el pasado del género oculta grandes reflexiones sobre el honor, la muerte y la violencia. También sonríe cuando ve cómo documentales como Desenterrando Sad Hill ponen de manifiesto la importancia de un género cuyo crepúsculo sigue alargándose.

El fantasma de las Navidades Futuras: Este fantasma proyecta a Scrooge una visión sobre el futuro del western. Burgos ha convertido Sad Hill en una tracción turística. Padres enseñan a niños fascinados cómo John Ford dio forma al género. Aunque los niños prefieren a Leone porque Clint Eastwood parece un superhéroe de drama griego gracias a la música de Morricone. Scrooge ve un futuro esperanzador, donde el western no solo sigue ambientado en el Oeste, sino también en esas grandes urbes donde el hombre moderno se siente como un centauro del asfalto. En realidad nunca estuviste aquí (Lynne Ramsay, 2017) es un ejemplo de cómo trasplantar los ejes temáticos del western a una puesta en escena profundamente urbana y deudora del cine de Scorsese y los 70. También es una muestra de que ellas sabían, saben y sabrán dislocar el género y adaptarlo a nuevos moldes. Scrooge sonríe, siguen haciéndose western apegados al género. Pero el cine actual también demuestra que un género tan universal puede vivir con el fantasma del pasado. Tres fantasmas del western para que Scrooge y tú disfrutéis estas Navidades de un género que ha regalado, regala y regalará cine.

El león duerme esta noche 

El fantasma de las Navidades Presentes: El cine de Nobuhiro Suwa no había contado con mucha presencia en nuestro país. El fantasma lleva a Scrooge a un presente donde Suwa ha encandilado a la crítica y el público con la historia de un actor anciano, Jean, que se retira a la casa donde vivió su gran amor Juliette. Al mismo tiempo un grupo de jóvenes que juegan a ser Godard ven en la casa una localización excelente para rodar su película, y de ese modo el viejo actor se encontrará con los nuevos cineastas. Scrooge reconoce en Jean a Jean-Pierre Léaud, figura inmortal de la Nouvelle Vague, confuso colaborador de Truffaut y tipo cuyos fílmicos devaneos amorosos llevan décadas llenando la pantalla. Ahora anciano, el film de Suwa cita a Truffaut y guiña el ojo a esos cinéfilos que ven en Léaud a un tipo cuya mirada arrebatada y presencia lánguida solo se equipara a otros grandes como Harry Dean Stanton. La película de Suwa es además de un divertidísimo artefacto de metacine, un relato romántico que enarbola el discurso de la vejez y la juventud a partir de registros visuales que miran a Rohmer. La reflexión alrededor de la figura de Léaud, actante que mira al fantasma del pasado mientras el fantasma de la muerte acerca, se erige en una reivindicación del cine como arte del retrato del tiempo.

El fantasma de las Navidades Pasadas: Scrooge empieza a entender que los fantasmas no son algo malo. Sonríe al ver a Léaud anciano. Y recuerda al Léaud que deambulaba por el metro de París, en blanco y negro, mientras se enamoraba con la misma facilidad que renovaba el bono del metro. Scrooge quiere el Pack François Truffaut que Cameo editó en homenaje a esa figura capital del cine francés. Los 400 Golpes (1959), Jules y Jim (1962), La piel suave (1964), Besos robados (1968), Domicilio conyugal (1970), El amor en fuga (1979), La mujer de al lado (1981), y el libro de Paula Bonet 813 Truffaut. Fantasmas del pasado del cine que ayudan a entender de dónde provienen los guiños y recursos de cineastas del presente como Suwa. Scrooge sabe que el tiempo da perspectiva, y el fantasma de las Navidades Pasadas le enseña que Léaud es ante todo un espectro del celuloide, un tipo de rictus enmarcado por el fotograma que lleva alimentándose años de su condición de actor. Truffaut le vio crecer, madurar y comenzar a envejecer en una unión entre cineasta y actor que regaló momentos inolvidables en la Nouvelle Vague.

El fantasma de las Navidades Futuras: Pero Scrooge no quiere que Léaud fallezca. El fantasma de las Navidades Futuras enseña a Scrooge que las Navidades son ante todo una celebración del instante actual. Pero que aceptar la muerte y hasta ensayarla es un ejercicio fascinante. Léaud nunca morirá, morará por cintas de celuloide y copias digitales. No obstante Albert Serra, como Suwa, también guiñará un ojo metacinematográfico al pasado de Léaud en La muerte de Luis XIV (2017). La figura del monarca francés sirve a Serra para construir una de las mejores películas del año pasado. Léaud se erige en un actor que se transmuta en su personaje. El film muestra los últimos días de ese Rey moribundo a causa de una herida en su pierna. No es una muerte cualquiera. Es el ensayo de la muerte de un símbolo. Serra estira el plano, apresa el rostro languideciendo en primeros planos. La mirada de Léaud mira tanto al fantasma de las Navidades que ya no vivirá como al propio espectador. El diálogo de Serra y Léaud pretende que el espectador se enfrente al ejercicio de aceptar la mortalidad.

Estos fantasmas ayudan a entender las relaciones del cine con su pasado, y con su futuro. El Scrooge que se pasea por el catálogo de Cameo comprende que estas Navidades es momento de celebrar el momento presente, acordándose de cómo el cine llego hasta aquí y hasta dónde llegará. Un documental que mira al western clásico de Leone y que dialoga con el western moderno donde ellas tienen mucho que decir. Un film dirigido por un cineasta japonés sobre Léaud, figura capital de esa Nouvelle Vague que renovó el cine y lo liberó de sus fantasmas, a caballo entre el pasado y el futuro de cineastas como Suwa o Albert Serra. Es Navidad, y Scrooge por fin entiende que hay que disfrutar.