“Yo que llevo en el alma las dudas escondidas, cuando tengo las alas de la ilusión caídas, ¡las manos maternales aquí en mi pecho son como dos alas quietas sobre mi corazón!”, escribiría Benedetti en su poema a la madre. Maxim Gorky le dedicaría una novela completa para equiparar su sufrimiento al de toda la clase obrera. Además de esas madres también está la Virgen María, Europa, la madre de Napoleón, Betsabé cayendo en desgracia… Madres a la sombra de sus hijos hay muchas, por suerte o desgracia la Historia les ha relegado a las bambalinas o dibujado como iconos de conducta inmaculados, pero en Cameo creemos en otro tipo de madre: la tuya y la nuestra, la que no saldrá en los libros.

Por eso, en el día de la Madre desde Cameo les rendimos nuestro homenaje cinéfilo particular. Sí, le vas a regalar algún detallito, mandar gifs cuquis por Whatsapp y acordarte de su función de psicóloga a tiempo completo. Pero no recordarás esas ocasiones en las que casi la matas del disgusto, para después tatuarte en la mente ese “te lo dije” que solo ellas saben declamar. En Cameo recordamos esos 10 disgustos que quizá le diste a tu madre y reivindicamos a esa figura materna imperfecta que no sale en lindos escorzos de pinturas renacentistas. Porque las madres sufren y se disgustan antes de encomendarse a la zapatilla como herramienta de mediación.

1.   ALANIS: Ser madre no es su único oficio

¿Pero qué has hecho ahora?: En Alanis (2017) la directora Anahí Berneri muestra a una madre que ejerce la prostitución mientras intenta que el estigma doble que acarrea consigo misma no la aboque a la marginalidad. En tu caso quizá no entiendas que como Alanis tu madre también trabaja, así que deberías dejar de ver la lavadora como un extraño bucle de entropía y de llamar a tu madre preguntando por su funcionamiento.

El muy hijo de su madre: Quizá el bebé recién nacido de Alanis no sea aún un pequeño consentido como fuimos todos. Aun así seguro que recuerdas esos días donde te negabas a limpiar los platos porque tu primer amor no te respondía en el Messenger pese a inundarle a zumbidos. Después te tirabas en la cama a escuchar a La oreja de Van Gogh mientras mirabas tus posters de Upa Dance. Eran tiempos donde versos de Petrarca deambulaban en SMS, y donde tu madre era poco menos que una tirana para ti.

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2.   LA VIDA Y NADA MÁS: cuando te crees El Torete y no llegas a ternerito

¿Pero qué has hecho ahora?: La madre de Antonio Méndez Esparza estará orgullosa de que su hijo se haya llevado el premio John Casavettes. La madre de su film, Regina, además de trabajar y criar a dos hijos sola ve cómo su hijo Andrew de 14 años tiene ya una ficha policial más larga que la bibliografía de un trabajo de fin de máster. El trabajo de Esparza ahonda en el racismo institucionalizado como perpetuador de la desigualdad y criminalidad en la comunidad afroamericana. Tú no tienes excusa para esa vez que creyéndote un pequeño quinqui con tu chupa de poliéster robaste unos tigretones y te cayó la del pulpo. El más malote del colmado de tu barrio.

El muy hijo de su madre: Andrew lleva a Regina por el camino de la amargura hasta que deben replantearse su relación cuando los juzgados se convierten en otro hogar. Tú esquivas esa mirada de enfado y vergüenza de tu madre aquella vez que te pillaron robando bolsas de fritos para coleccionar tazos.

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3.   TODO SOBRE MI MADRE: Ay mi niño que se me ha matado

¿Pero qué has hecho ahora?: Eloy, el hijo de Manuela, lo que ha hecho es matarse por pedir un autógrafo justo cuando iba a escribir sobre su madre. Después ya Almodóvar firma un clásico que reúne todas sus virtudes excesivas con farándula, una madre en busca de “Lola”, reflejos de la nueva España y mucha libertad. Sí, tú también crees que tu madre es digna de salir en una película de Almodóvar cuando se pone en modo culebrón porque se te ha olvidado coger ropa de abrigo.

El muy hijo de su madre: No te mates como el hijo de Manuela. Una cosa es matarla a disgustos y otra que te mates. Ya sabes, no improvises en la cocina, ni tengas complejo de McGyver arreglando la instalación eléctrica de tu habitación alquilada.

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4.   TRES COLORES: AZUL, no gana para sustos

¿Pero qué has hecho ahora?: En el film de Kieslowski Julie pierde a su hija y su marido en un accidente de tráfico y con ese punto de vista el polaco construye uno de los más bellos estudios sobre el dolor, la pérdida y los vínculos emocionales. Una poética elegía sobre la reconstrucción emocional con una Binoche que hiela la sangre. Quizá deberías tomarte más en serio la preocupación de tu madre cuando te embarcas en tus proyectos. Quizá sigas siendo su niño o niña, pero solo quizá debas abrazarla de vez en cuando y no llamarla pesada.

La muy hija de su madre: No es tu culpa morirte, no, pero lo que sí es tu culpa es ese egoísmo emocional que a veces nos impide empatizar con el otro. Emanciparte es un paso natural en la vida, pero ponte en el lugar de una madre al ver partir a ese polluelo y entiende sus dramas al ver una etapa de su vida acabar. Eso sí, no esperes en sus reacciones desmedidas el lirismo de la Binoche jugando con una cortina o su grácil forma de jugar con los posos de café. La vida de tu madre no la dirige un director polaco legendario.

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5. MOMMY: presta atención a lo que hace por ti

¿Pero qué has hecho ahora?: El film de Dolan explora otra faceta de las madres que quizá no copen compendios de arte renacencista: el de soportes vitales de sus hijos. Steve sufre trastorno por déficit de atención e hiperactividad, y en el Canadá distópico del film las madres deben llevar a sus hijos a centros especializados. Diane, la madre de Steve, se niega, pese a tener que hacer frente a un adolescente que además de este trastorno padece otro más común denominado la edad del pavo. Kyla, una vecina amable que nada tiene que ver con tu vecino de encima y su tablao flamenco, intentará ayudarles.

El muy hijo de su madre: El film de Dolan no sólo le encumbraría como uno de los talentos más precoces del cine mundial, sino como un autor capaz de aunar compromiso y afecto con un innegable dominio de la narrativa audiovisual. Aquí tú poca culpa tienes si como Steve sufres este trastorno, pero es necesario reivindicar a esas madres que bien se merecerían tener un día para ellas cada semana y no cada año.

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6. MADRE E HIJO: Solo ella puede castigarte

¿Pero qué has hecho ahora?: Netzer se llevó el Oso de Oro con esta historia de una madre controladora que intentará salvar a su hijo cuando éste se involucre en un accidente. Cornelia mima demasiado a Babu, es una de esas madres de tragedia griega que tan pronto degüella a alguien como suelta soliloquios sobre la condición humana. En tu caso, aunque tu Cornelia particular te atosigue por Whatsapp y mire por encima del hombro a tu pareja, sabes que llegado el momento te protegerá mejor que Liam Neeson a su propia familia en una de esas películas de acción.

El muy hijo de su madre: Babu se ve envuelto en un trágico accidente, y Cornelia debe actuar a pesar del rencor que tiene a su hijo por salir del nido. En tu caso la palabra accidente abarca desde cortarte un milímetro de dedo cocinando y llamar a tu madre como si fuera el doctor House, desteñir la ropa o no saber cómo cambiar el domicilio del centro de salud. Madurez le llaman a eso.

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7. GOOD BYE LENIN!: No puede estar a mil cosas a la vez

¿Pero qué has hecho ahora?: Esperamos que no una historia a la altura de la narrada por Becker en la que Alex, cuando su madre despierta de un coma, simula que Alemania Oriental sigue siendo comunista y no capitalista. Un clásico del cine contemporáneo donde la madre de Alex verá que sus ideales comunistas quizá no encajen en el nuevo orden mundial. Tú intentaste simular que el fin de semana que te dejó solo en casa estuviste leyendo obras E.M Forsters al abrigo del fuego, pero tu madre es una Poirot con poca paciencia y descubrió que habías montado una fiesta digna de guateque televisivo.

El muy hijo de su madre: Alex albergaba buenas intenciones. Una madre enferma, un ser querido que bastante tiene que sufrir como para encontrarse con un mundo radicalmente distinto. Tú buenas intenciones a veces, otras tu madre, sin estar en coma, olvida cosas y enseguida estás con tu látigo millennial recordándola lo mucho que se le olvidan las cosas.

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8. ELENA: Bailando entre dos aguas

¿Pero qué has hecho ahora?: Elena es una madre rusa que decide casarse de nuevo con Vladimir, un hombre frío, adinerado y calculador. Una relación rutinaria a lo que se le suma el hijo de ella, en paro, alcohólico y constantemente pidiendo dinero. La Rusia que Putin no muestra. En tu caso quizá no sufras tanto como ese hijo que trae loca a Elena, pero seguro que alguna vez ha mediado entre tu padre y tú, o la has puesto en más encrucijadas que a un casco azul.

El muy hijo de su madre: Basta con que no seas como el hijo de Elena. Con que no la uses como recadera o que a veces escuches sus problemas y no la uses como tu diván de psicólogo personalizado.

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