Los críticos y las críticas de cine, esa raza embozada en fulares y chaquetas de pana, de tweet fácil y adjetivo rápido. Forran sus carpetas de libros sobre directores kazajos con fotos de Bazin, Godard o Wong Kar-wai, y la última vez que fueron al cementerio soltaron un monólogo a imitación de los de John Wayne en las películas de John Ford, pero con menos luces crepusculares de fondo. Capaces de escribir una crítica en dos líneas y de tragarse una película de Lav Díaz de ocho horas para resumirla en sentencias como “Sublime como la vida misma”. Tú quieres poder decir que te ha gustado una película y que tu amigo, amiga o familiar entendido que cada mes ve cine con subtítulos en malayo no se ría de ti.

Por eso estos prácticos pasos te ayudarán a escribir una crítica digna de figurar en las mejores revistas, periódicos e hilos de Twitter con fotos de directores que conocen en su pueblo. En Cameo estrenamos Un asunto de familia, curiosamente uno de esos filmes tan redondos que ponen de acuerdo a crítica y público. Tanto si la viste en cine y quieres que figure en tu videoteca particular, como si aún no la has visto y esta es tu oportunidad, con estos pasos podrás escribir una crítica que transmita tu fervor por lo último de Koreeda — y la de alguna película más —.

No se ofendan los críticos, su profesión es útil: ¿existiría el cine sin los críticos? Bueno, probablemente sí, pero no sería tan divertido. Además, ¿a quién le echarías la culpa por recomendarte una película que borrarías a machetazos de tu memoria? Admítelo, te gustan las estrellitas en los carteles de películas. Prepara los apuntes y afila el lápiz o teclado porque en Cameo tenemos las mejores películas para sacar al crítico que habita en tu fular.

1.   Los Premios importan, pero solo algunos

Un asunto de familia fue nominada a Mejor Película de Habla no Inglesa en los Premios Oscar. Son los premios más importantes para el común de los mortales. Pero además ganó la Palma de Oro en Cannes. Ese es el premio que te importa. Cannes, Francia, Godard, directores intensos de todo el mundo y críticos que desdeñan los Oscar por ser premios de la industria. Ahí tiene que ir tu crítica. Si la historia de Koreeda va sobre Osamu y su hijo, y una familia peculiar de rateros japoneses que se encuentran a una niña a la intemperie, tú dices que esa película se merece Palma de Oro por ser un drama social. Los Oscar ya después, un buen crítico se patea festivales no por la comida, los hoteles y las dietas, sino porque ansía ver la nueva de Koreeda y ponerte los dientes largos. Godard te ayudará a entenderlo:

Cita siempre premios, cuanto más prestigiosos mejor. Solo de las películas que se lo merecen, y Koreeda se merecía además de la Palma de Oro el Oscar por un drama que combina comedia, costumbrismo y una visión de Japón alejada de lo que sueles ver en canales de Youtube. Otro ejemplo es The Rider, película de Chloé Zhao que narra las vivencias de un domador de caballos y jinete de rodeo después de un grave accidente. No solo emplea actores que son jinetes en la vida real, sino que es una historia que no busca la lágrima, sale ya sola. ¿Puedes decir que es un peliculón? Sí, pero tu cuñado cinéfilo soltará un respingo. Además de eso di que ganó en la Quincena de Realizadores de Cannes y la Espiga de Plata en Valladolid.

 

2.   Usa adjetivos calificativos, cuantos más mejor

“Koreeda manda, Kurosawa no es de la banda” no sirve. Hay que definir una película con adjetivos. Bonicos, rimbombantes, emocionantes, apabullantes y concisamente trémulos en su forma de apresar la emoción del film. Se ha entendido después de esta pomposidad. Un asunto de familia se presta al adjetivo calificativo capaz de sentenciar y condensar secuencias en pocas palabras. “Koreeda se lleva la palma”, “destilación de cualidades”, “veraz y sutil”, “sensible e inteligente” Las palabras te saldrán solas, es cuestión de práctica como la de estas citas de críticos. Una película que habla de familia, amor, penuria económica y contiene las secuencias más tristes y hermosas del año pasado entre infantes nipones no se te va a resistir. De todos modos, una ayudita. Este cuadro te ayudará, simplemente combina palabras:

Otro gran ejemplo es Climax, la orgía festiva, hedonística y ultraneón de Gaspar Noé que no ha dejado a nadie indiferente. Un film que amarás u odiarás — anota esta frase ya — en el que Noé recurre a una puesta en escena donde el movimiento de cámara atraviesa travellings de todo tipo, gira sobre si mismo, invierte el punto de vista y todo ello al servicio de la coreografía escénica de una fiesta entre jóvenes que representan una nueva forma de entender la nueva Francia. Cualquier película de Noé es digna de emplear un diccionario de sinónimos, porque suele escapar a cualquier calificativo. Así que es un gran ejercicio de crítica escribir sobre la última provocación de este cineasta — que ganó en Sitges, remítete al primer paso —.

3.   Haz referencia a otros directores que no sean Tarantino

Toda crítica queda enriquecida si haces mención a posibles cineastas que inspiraron al director tras la obra. El buen crítico es capaz de tirar el hilo y hablar de un director ruandés escondido en las arenas del tiempo. El malo empezará a citar directores sin un final y soltará perlas en forma de vaguedades como “bebe del cine bengalí”, “interesante ejercicio formal que aporta frescura a la obra de Wakamatsu”. La virtud está en el término medio, y antes de que tu cuñado cinéfilo empiece a hablar de cine experimental enterrado en desiertos de Arizona, empieza por investigar, solo si te ha gustado la película. Por ejemplo, te ha maravillado Quién te cantará y te declaras fan de Vermut. Acudes a un crítico y qué apuro, si hasta cita como referencia los vídeos de bautizos de Spielberg. En ese caso, antes de indagar más, acude al iceberg de maestros. ¿Cómo funciona? Muy simple, en la punta los maestros más reconocibles y a medida que desciendes directores menos conocidos solo aptos para cinéfilos o críticos de la nostalgia. Empieza por la punta, nunca falla, y si quieres quedar como un auténtico cinéfilo cita los del final. Aunque no sepas muy bien qué tiene en común Vermut con Val de Omar o la Nueva Ola Checoslovaca. Ya habrá tiempo de ver los filmes de los directores que citas, o eso dicen los críticos.

Con Quién te cantará el referente a Bergman está claro, pero siempre puedes usar el picahielo y ver qué se esconde tras ese relato desasosegante en el que Lila Cassen, una cantante venida a menos, encuentra en Violeta, madre al borde de un ataque de nervios, una posibilidad de regresar al estrellato y también una forma de establecer una relación vampírica en un film donde Vermut parece disfrutar llevando al espectador a situaciones límite. O si te apetece algo más cercano a Coppola o al suspense de cierto cineasta británico de horonda figura puedes usar el iceberg con The Guilty, película que te hará ver a los teleoperadores — en este caso del servicio de emergencias — como personas de carne y hueso que además de desquiciarte también se desquician intento salvar a personas. Un pobre trabajador intentando evitar que una mujer se convierta en víctima, un solo espacio y un film basado en una conversación telefónica tan tensa que agradecerás que te interrumpa el teleoperador de una agencia de telefonía durante el visionado.

4.   La Ruleta de Truffaut: el juego del crítico

Ya sabes qué adjetivos emplear, qué directores — mejor di autores, es la palabra clave según un tal Bazin — y qué premios emplear. Ahora falta la puntilla: la valoración final. La calificación con estrellitas o números es el horror para todo crítico profesional, y aún así cada vez que abres una revista especializada solo quieres ver la nota de cierta película para desear una maldición al crítico o querer invitarle a unos callos a casa de tu abuela. Tú también puedes valorar una película siguiendo tu propio criterio y clasificación. No hay nada más riguroso que una opinión personal, por eso el cuadro crítico de una revista de cine es eso, un cuadro en el que con los años los críticos que dijeron que Blade Runner debía ser exterminada están buscando su olfato crítico. Por ejemplo, acabas de ver gracias a Cameo La noche de 12 años, un drama sobre la dictadura uruguaya que arranca e 1973 y cuenta la historia de nueve presos que sufrieron el cautiverio, la vejación y la tortura durante cientos de días por sus opiniones políticas. Actúa Antonio de la Torre y está basada en una historia real que afectó a Pepe Mújica, expresidente del país. Lloras, sufres, te dejas las uñas, investigas, te preguntas y te cercioras de que Chino Darín es hijo de Ricardo Darín y son igual de guapos, y finalmente quieres darle una buena nota después de seguir todos los pasos anteriores. Aquí entra en juego la “Ruleta de Truffaut”, juego rigurosamente real que emplean los críticos para asignar una nota a las películas.

Pero tú vas a ver esto como un juego entre amigos, y por eso no lo usarás con La noche de 12 años, que es una película seria y un drama de esos que solo te dejará con ganas de querer abrazar a los tuyos. Tampoco con Val de Omar. Elemental de España, porque el cineasta granadino es un imprescindible del cine español cuya valoración no entra en la ruleta. Un cineasta que en un material como el 35 mm demostró ser pionero, poeta y amante del cine en una serie de filmes que recorren su Granada natal, la Castilla de la Pasión y otros tantos lugares en una de las cúspides vanguardistas del cine mundial. Se situaría en lo más profundo del iceberg de autores, pero merece la pena adentrarse en el universo de un creador por excelencia.

5.   El análisis formal, siempre.

Todo buen crítico que se precie sabe relacionarse con las imágenes y comprender que todo film es la expresión audiovisual de la intención dramática de un cineasta. Dicho de otro modo, cada película es única y no debería haber imágenes de un catálogo que permitan copiar un modelo. Es labor del crítico detectar qué formas consigue que esa película sea distinta. Analizar movimientos de cámara, montaje y de todo. Otra cosa es que algunos solo amen lo que les gusta y no sean capaces de respetar aquello que no les gusta. A un crítico no le gusta Pawlikowski y Cold War porque todo lo que sea cine polaco en blanco y negro le aburre. Para qué ir más allá, pero por suerte tú eres diferente y te gusta indagar en los motivos por los que consideras Cold War una bellísima y trágica historia de amor que se llevó el Premio a Mejor Director en Cannes. Zula y Wiktor se conocen, una pone voz al folclore y también a la rebeldía polaca contra la ocupación soviética, el otro dirige el coro e intenta no pensar mucho hasta que la conoce. Un retrato contundente del amor en tiempos de Guerra Fría, jazz y estampas por medio mundo que conforman una suerte de Casablanca con más vodka. La ves y quedas prendado, ¿pero cómo lo justificas? Indagas y descubres los grandes planos de Pawlikowski, el empleo del formato 1.37:1 para hallar que es un formato del cine clásico, el uso de 35 mm y los movimientos sutiles de cámara que siempre dejan un vacío inmenso alrededor de los personajes. Con todos esos recursos ya puedes combatir a tu cuñado cinéfilo que dice que le aburre profundamente.

Estos son 5 pasos para escribir una crítica. Ahora te toca ponerlos en práctica. Espera, ¿quieres un ejemplo? Bueno, ahí va uno breve, pero después te toca combatir la estulticia cinematográfica disfrutando de Un asunto de familia y huyendo de los malos estereotipos y verdades de la crítica de cine.