En los últimos años la historiografía y la crítica del cine ha centrado su análisis ya no solo en los autores o el film como objeto de estudio, sino que ha comenzado a cuestionar la película como un producto en el que interaccionan numerosas variables: desde el director, pasando por el contexto social y nacional, los factores económicos o las dinámicas transnacionales y la geopolítica. Atrás quedan esos estudios dedicados al star-system, a los ídolos del celuloide. Está bien que se avance en la investigación, pero no hay que olvidar a esas estrellas del cine que ahora copan las portadas de Instagram, y es que el concepto de diva ya no es cuestión de estilo sino de actitud.

En Cameo no nos olvidamos del star-system, pero también lo actualizamos y extendemos al cine europeo. Imagínate que eres Isabelle Huppert. En activo desde 1971 y con mas de 100 películas a tus espaldas. Una diva no por su clase – que también – sino por erigirse en icono feminista, inspirar vida en los personajes de cineastas que abarcan desde Brillante Mendoza hasta Haneke y pasearse por festivales con la misma maestría que Agnes Varda. Hay una película de Isabelle Huppert para cada semana, y en Cameo homenajeamos a nuestras estrellas. Tan solo escoge que Isabelle Huppert quieres ser en este día de la semana, y adorna tu red social particular con esa mirada que se ha merecido desde un Globo de Oro hasta el máximo reconocimiento en Cannes.

La cámara de Claire

¿En qué día de la semana está Isabelle?: Sábado, por fin tiene un puente y por fin ha podido viajar. Isabelle es Claire, una profesora que se pasea con su cámara por Cannes y conoce a Manhee, quien acaba de ser despedida como asesora de ventas de una distribuidora. 

Es sábado, toma fotos mientras los críticos vetustos y la cinefilia ocupa Cannes. Es feliz recreándose con el mar, y ve en Manhee a alguien cuya vida ha pendido demasiado de las expectativas de otros. Pero Claire no tiene deformación profesional ni necesita dar lecciones. Es sábado, toman fotos, hablan, charlan y en el fondo Claire es una Sócrates con mejor melena que pregunta para que Manhee responda sus propios interrogantes.

¿Quién lo dirige?: Hong Sang-soo dirige este sábado e Isabelle consigue que anheles estar ahí, en Cannes, cámara en mano y desgranando la rutina con instantáneas que capturen el flujo del día a día. El surcoreano es un cronista de la rutina sensible, del día a día y los gestos desapercibidos entre sorbo y sorbo, o entre foto y foto. Claire y Minhee vistas por Sang-soo son dos mujeres observando cómo la propia vida no puede congelarse en una imagen, y Sang-soo ofrece su particular polaroid de una amistad surgida alrededor del cine.

La imagen del día: Quizá te falte un poco para ser como Isabelle. No tienes esa pose casual haciendo la foto ni una cámara tan apañada. Coges tu smartphone pero el brillo del sol tapa la pantalla y acabas haciendo una foto de una gaviota exhibicionista en un risco. El móvil se te cae cuando culpas a tu pareja por tener una sonrisa digna de anuncio de colutorio. No eres Sang-soo ni podrás llenar tu nevera con polaroids de fiestas vintage donde ríes despreocupadamente mientras sujetas un oportuno botellín de cerveza. Pero siempre puedes seguir a Huppert en Instagram y practicar.

El porvenir

¿En qué día de la semana está Isabelle?: Viernes, Isabelle se disfraza de Nathalie. Su marido le acaba de decir que está con otra mujer, y como profesora de Filosofía el mejor razonamiento es arremeter con la última edición de Crítica de la razón pura contra el cabeza dura de su marido. Decide relajarse, Kant solo tiene culpa de ser demasiado categórico. Toca hacer cambios en su vida. Algo que vaya más allá de comprarse una pulsera para medir los pasos y la frecuencia cardiaca. Sale por la noche, ¿quién es Maluma?, ¿por qué se frotan los cuerpos como si fueran salmones desovando? Nathalie no entiende nada, pero quiere entenderlo.

¿Quién lo dirige?: Mia Hansen-Love, una de las promesas del cine europeo dirigiendo a una de las grandes veteranas. Nada sale mal, lo que podría haber sido un retrato amargo de una crisis de mediana edad visto en un anuncio de higiene intima acaba siendo un lúcido ejercicio de naturalismo cinematográfico donde el desengaño cristaliza en tierna sinceridad. Hansen-Love sabe alternar naturalismo y sensibilidad, y en sus manos Huppert brilla dando vida a una profesora para la que la oposición no será el último gran reto de su vida adulta.

La imagen del día: Es viernes, como Isabelle has pasado por un desengaño y esa es tu noche. Hansen-Love no ha podido dirigir tu noche. No hay un naturalismo tierno, ni una cámara titilante capturando los destellos de tu mirada en una charla entre amigas. Entonces suena: “era un domingo de tarde fui a los coches de choque, y estaban pinchando el disco que a mí tanto me pone”. No es domingo por la tarde, no sabes si ese disco te pone. Pero la alternativa es quedarte en casa, ver un documental sobre ecologismo y manatíes y presumir de healthy lifestyle con un sándwich de seitán frío y pepinillos. Los cambios poco a poco, empiezas a bailar. El lunes vas a pilates. La vida es bonita cuando la bocina de los autos de choque te susurra en el oído e Isabelle es tu modelo de vida.

El amor es más fuerte que las bombas

¿En qué día de la semana está Isabelle?: Miércoles, Isabelle ha fallecido pero como fotógrafa de guerra consiguió que el testimonio de remotos conflictos llegara a salas cercanas. Su hijo mayor observa las fotos y regresa al hogar con el padre y el hermano pequeño. ¿Ha sido Isabelle buena madre?, ¿cómo la recuerdan? Los grandes conflictos bélicos pueden fotografiarse, y sin embargos los pequeños conflictos familiares dejan heridas abiertas que ningún fotógrafo puede capturar.

¿Quién lo dirige?: Joaquim Trier, que antes de Thelma dejó filmes como este donde muestra un talento innato para apresar grandes conflictos en pocas palabras. Heredero de Ibsen y Strindberg, y por qué no de ese Bergman capaz de encerrar la soledad del individuo en la cárcel de la familia, Trier destroza a sus personajes con encuadres neutros y retratos psicológicos.

La imagen del día: Es miércoles, la Isabelle real no ha fallecido. Tú tampoco, aunque sea solo miércoles y esta mañana durante unos minutos hayas pensado que era viernes hasta que el despertador jugó con tus sueños. Es día de intentar ser un poco culto. Vas a esa exposición de fotografías de la Guerra Civil con tu padre. Juntar familia y cultura parecía buena idea. Regalan una copa de vino con la entrada, ojalá fuera la botella. Él ha empezado a hablar de cómo jugaba al fútbol en la puerta de la Casa del Obispo, después de ver fotos de un bombardeo. A ti se te abre la boca leyendo las descripciones de las fotos. Tu padre te dice que por qué le invitas a él y no a una pareja. Ojalá estar cubriendo una guerra como Isabelle.

Happy End

¿En qué día de la semana está Isabelle?: Martes, buen día para que Isabelle se vista de Anne Laurent y forme parte de una familia burguesa cuyos trapos sucios se airean en post de Facebook, vídeos grabados en vertical y adicciones varias escondidas en caracteres y en un carácter propio de una institución social algo decimonónica. Entre medias hay hueco para reproches, suicidios y para la mirada de Isabelle desgranando las filias y manías de la burguesía moderna.

¿Quién lo dirige?: Haneke, que parece sacar lo mejor y lo peor de Huppert con esa altivez y elegancia que esconde el profundo e irónico reflejo de una burguesa adicta a su propia clase. Haneke se pasa al mainstream de las redes sociales y las nuevas tecnologías pero no pierde su crueldad analógica para diseccionar la decadencia de toda una clase con todavía más sentido del drama que Visconti. Precariedad laboral, inmigración y adicción al trabajo metidos en una batidora que acaba salpicando al espectador por lo incómodo de su propuesta.

La imagen del día: Martes, selfie después de la sesión de spinning de la mañana. Ahora a trabajar. No sabes si eres una adicta al trabajo como la Anne de Huppert, pero desde luego no ganas lo mismo y las pausas para comer te dejan una acidez en el estómago peor aún que la que contiene toda la filmografía del director austríaco. No eres burguesa, solías pensarlo cuando estabas casada. Ahoras eres parte de esa nueva clase media que apenas puede ahorrar. Tampoco crees que la inmigración haya condenado a la clase blanca. Más bien apagas la televisión cuando sale un político y deseas que la empresa deje de contratar becarios.

Elle

¿En qué día de la semana está Isabelle?: Jueves, Isabelle es Michèle y regresa a casa después de una jornada de trabajo en su empresa de videjuegos. Tras lidiar con los egos de una industria eminentemente masculina, es asaltada y violada en su propio hogar. Michèle no es solo víctima. Recoge el desastre, enjuga sus lágrimas y decide que ese hecho no la a convertir en una cifra más. Quiere venganza.

¿Quién lo dirige?: Paul Verhoeven, cuya crueldad y perversidad en Elle superan la visceralidad de su eterno Robocop (1987). Aquí no hay torturas explíticas o ejecuciones sumarias escopeta en mano. Pero Verhoeven retrata la violación de la intimidad y la obsesión más parafílica a través del rostro imperturbable de Michèle/Isabelle a medida que su pesquisas para vengarse del agresor la envuelven en un halo de fascinación y redescubrimiento de su propio deseo.

La imagen del día: Jueves, ves horrorizada la película de Verhoeven. Candas la puerta, cierras las ventanas y te das cuenta de que las cifras no miente. Hay violencia contra las mujeres. Hay debates que quizá impliquen el derecho a la venganza ante una Justicia en ocasiones más fría que el propio Robocop. Admiras la interpretación de Isabelle, la contención en el rostro, el trauma disimulado en una sonrisa inacabada.

Amour

¿En qué día de la semana está Isabelle?: Domingo, Isabelle interpreta esta vez a una hija independizada, casada y con residencia en Londres. Sus padres, ancianos y músicos jubilados, conviven en Paris e intentan transformar la idea de amor en algo más que bonitos anuncios, algo cercano a la realidad más cruda.

¿Quién lo dirige?: Haneke de nuevo, aunque la dirija en un papel secundario para esta historia de amor donde el romanticismo se mide por la capacidad de ver sufrir a la persona que más quieres. Premio Oscar, Palma de Oro, Globos de Oro y Premios César en un film donde Haneke parece abandonar su ironía perversa para ofrecer el retrato romántico más triste y conmovedor de los últimos años. 

La imagen del día: Domingo, visitas a tus padres con tu marido y tus hijos. Es ese día de la semana donde vais obligados, cocinas algo rápido y confías que en tu madre no se pierda en sus pensamientos y tu padre no abra ese baúl de recuerdos lleno de trampas. Los miras a los ojos y aunque reconozcas en ellos el pasado solo ves la arruga del presente hundiendo el párpado. Después del bofetón de realidad de Amour solo querrás abrazarles y confiar en que jamás se agoten los gestos que se dedican a medida que él la ayuda a levantarse de la silla.

Una mujer en África

¿En qué día de la semana está Isabelle?: Lunes, Isabelle interpreta a María. Divisa sus tierras en una plantación de África Central. El celo del buen terrateniente hace que se pasee por la plantación de café, saboreando la humedad y sintiendo cómo el suelo arcilloso se hunde bajo sus pies. Dicen que habrá guerra, María solo piensa en salvar los granos de café y vivir para seguir sintiendo cómo el aire dibuja siluetas con el polvo acumulado en los muebles de su pequeña habitación.

¿Quién lo dirige?: Claire Denis, maestra de la sensibilidad y el microgesto, de la intimidad que cristaliza en el sudor de primeros planos y los relatos donde se acumulan las preguntas y poco importan las respuestas. Denis pasó su infancia en Camerún, Somalia, Burkina Faso y Yibuti debido al trabajo de su padre. El título inglés del film – White material – es el término usado en esas naciones para designar a los blancos que permanecieron en esos lugares tras la descolonización. El tándem Denis-Huppert rehúye de la mirada occidental, y tejen un relato donde es más relevante lo que no se dice.

La imagen del día: Lunes, no hay suficientes plantaciones de café que puedan acabar con tus legañas. No entiendes cómo hay gente con la energía suficiente para acercarse al Starbucks, recibir su dosis de cafeína a precio de grano molido por monjes tibetanos y posar en Instagram. Tú necesitas café hasta para llegar el baño. La María de Isabelle lo sabe y por eso produce el café que te revitaliza y evita que te transformes en un gremlin con raya diplomática. Ojalá tener plantaciones y lidiar con una guerra civil, todo antes que tener que meterte en el metro y lidiar con la carestía de desodorante y el desfile de tos y gargantas a modo de cañones de virus.