La Favorita se estrena en España y Lanthimos regresa siendo favorito para absolutamente todos los premios.  Tras ganar el Gran Premio del Jurado en en el Festival de Venecia, Yorgos Lanthimos se confirma como uno de los grandes autores del momento. En Cameo existe devoción por esta nueva figura del Olimpo de las Artes griegas, ya que encontrarás disponible Canino (2009) - donde empezó a asomar su peculiar humor -, siguiendo con Langosta (2015) – una distopía amorosa más que creíble – y El sacrificio de un ciervo sagrado (2017) – Lanthimos jugando con la mitología familiar y la venganza -. Pero ¿qué clase de dioses griegos guían el destino cinéfilo de Lanthimos?

Cameo no solo celebra este estreno, sino que ahonda en la figura heroica de Lanthimos desafiando al cine convencional proponiendo un juego: ¿recuerdas algunos dioses que moraban en el Olimpo? Porque en este juego conocerás qué posibles dioses guían a Lanthimos y de paso refrescarás las clases de griego con palabras clave. Qué mueve su cine y qué películas se le acercan. Lo de comerte una musaka antes de acudir al estreno de La Favorita ya depende de ti. Llamamos al Oráculo para desvelar los hilos que tiran del cine de Lanthimos.

Canino

La palabra: Catábasis, que significa un descenso a los infiernos propio de La Divina Comedia de Dante. Ilustra a la perfección esa supuesta familia ideal donde tres hijos sufren la tiranía del padre y la indiferencia de la madre. No hay mundo exterior, y en ese círculo del infierno solo entra Christine, una guardia de seguridad que asegura ciertas necesidades. Tortura doméstica y un padre con complejo de Cerbero que custodian un film que condena la idea de familia.

Diosa: Hestia, diosa de del hogar, o mejor dicho, del fuego que aviva el calor del hogar. En esta familia no hay calor, ni fuego y el hogar es más bien una prisión para almas en pena.

El Oráculo profetiza: Lanthimos seguirá siendo un maestro de la parodia y la sátira que destrozan el convencionalismo moral. Sátira que surge de los personajes oprimidos por una situación extraña y al mismo tiempo ordinaria. El héroe Lanthimos seguirá así guiando su rumbo por un cine donde el neoliberalismo tiene la apariencia del Hades.

El sacrificio de un ciervo sagrado

La palabra: Némesis, término no contemplado por la RAE pero que designa a ese enemigo feroz, una sombra que acecha esperando a golpear con el martillo de la venganza. El film de Lanthimos gira alrededor de la venganza, nuevamente con la familia como víctima. Steven y Anna, marido y mujer, Kim y Bob, hijos perfectos en una casa propia de PinyPon. En el medio Martin, un chico un poco peculiar con complejo de Efialtes.

Diosa: Némesis, la diosa del mismo nombre que encarnaba el espíritu de la venganza. Porque aunque Bob encarne al personaje ideal de Lanthimos – completamente deshidratado de emociones y reacciones faciales – su sufrimiento a través de la venganza poco a poco va horadando su apariencia de hombre controlador.

El Oráculo profetiza: Lanthimos seguirá construyendo relatos de venganza que caminen por el fino alambre del humor negro y la tragedia griega. El cineasta griego mira Bertolt Brecht y a través del Verfremdungseffekt – el efecto de distanciamiento para los germanófilos – consigue que la ficción impacte por su extrañeza a través del distanciamiento entre actor y espectador.  El extrañamiento, la monotonía de esa familia entregada a la opulencia de casa de muñecas y la destrucción de la dignidad son los hilos con los que Lanthimos guía a sus pobres marionetas.

Langosta

La palabra: Nostalgia, el dolor por sentirse lejos de todo cuanto se ama. Lanthimos construye un film donde el amor se impone, donde la pareja es una institución que apresa el afecto y donde las langostas encuentran parejas hasta que la muerte las separe, sin importar nada más.

Diosa: Venus, diosa del amor. En la distopía romántica de Lanthimos los solteros no solo sufren el escarnio de las cenas navideñas y los paseos de vergüenza en noches de fiesta después ver cómo todos tienen ya pareja. Son arrestados y enviados a un coto de caza donde disponen de 45 días para encontrar pareja. Venus como belleza exuberante, pero también reflejo de la soledad y el miedo a morir solo.

El Oráculo profetiza: Lanthimos seguirá destruyendo instituciones sociales y morales conservadoras. La familia, la pareja y el amor pasan por su mirada negra. Con Buñuel siempre como referencia nostálgica, Lanthimos coquetea con el surrealismo, el simbolismo y hasta cierto punto ese voyeurismo propio del director que refleja la intimidad a través de estampas donde lo costumbrista es acosado por lo esperpéntico.

The Square

La palabra: Meraki, significa hacer algo con amor y creatividad. Todo lo contrario a lo que sucede en esta comedia negra donde Christian – mánager de un museo de arte moderno – guía su criterio artístico por derroteros que favorecen el esnobismo y el obscurantismo intelectual. Todo culmina con una campaña publicitaria alrededor de ese rectángulo pintando en el suelo que refleja todos los males de la sociedad contemporánea.

Dios: Apolo, dios griego de las artes. Ruben Östlund se enfadó un poco cuando no se hizo con el Oscar a Mejor Película de Habla no Inglesa, pero al menos se llevó la Palma de Oro en Cannes. Un film que ridiculiza el arte moderno, la intelectualidad propia de la burguesía y esa alta cultura recluida en espacios que privilegian el culto al dinero y la banalidad. Como Lanthimos, construye otra crítica mordaz a instituciones sociales y a la sociedad hijas del capitalismo salvaje y mercantilista.

El Oráculo profetiza: Östlund y Lanthimos están destinados a ser héroes trágicos con certeras y tristes miradas al mundo contemporáneo. The Square refleja las penurias éticas de intelectuales sin vida privada para los que el arte es una suerte de mercancía con la que pueden negociar. Banalizar dramas a través del confort de la plusvalía. Östlund, como Lanthimos, ya ha atacado a la familia, ahora le toca al mundo del arte.

 

Una paloma se posó en una rama a reflexionar sobre la existencia

La palabra: Entheromania, palabra de origen griego que pone nombre al profundo deseo de libertad. Libertad en este caso de dos perdedores en el sentido más literal del término que tienen tres encuentros con la Muerte a medida que deambulan por pasajes más propios del Estigia y reflexionan sobre el destino y la vida.

Dios:  Tique, dios de la fortuna. La que necesita el perdedor, la que necesitan estos peculiares Don Quijote y Sancho Panza nórdicos a medida que se acumulan reveses, infortunios y reflexiones frías.

El Oráculo profetiza: Roy Andersson es fiel seguidor de Buñuel y claro maestro de Lanthimos. La indiferencia aparente con la que refleja los avatares de unos personajes que parecen hechos de mármol remite al distanciamiento dramático y el patetismo vital de las historias de Lanthimos. Suecia nunca había parecido una sociedad del malestar hasta que Andersson empezó a mostrar su pesimismo a través de un existencialismo absurdo. Como Kaurismaki, hasta los finales felices están cargados de ironía.

Amante por un día

La palabra: Filía, simpatía por alguien o por algo. En este caso la de una joven de 23 años que vuelve a vivir con su padre, un profesor que mantiene una relación con una alumna de la misma edad de su hija. Lo que al principio es una situación un poco incómoda acaba evolucionando en algo parecido a la amistad.

Dios: Asclepio, Dios de la medicina, y que antes se dedicaba a resucitar muertos hasta que Zeus le reclamó en el Olimpo matándolo de un rayo. Philippe Garrel es el mayor heredero de la Nouvelle Vague, y aquí actúa como un buen galeno. Observa a sus personajes, registra sus emociones, describe sus patologías y analizar el curso del tratamiento para detectar la evolución de la tristeza, los celos, el amor o la soledad.

El Oráculo profetiza: Lanthimos y Garrell están separados por algo más que un abismo. El film de Garrell cuida el encuadre, sublima el primer plano y congela la transición entre dos emociones alargando la duración de cada encuadre. Dos propuestas opuestas que en cambio conectan en ese deseo de agotar la trama hasta que solo queden los personajes reaccionando a la propia vida.

Lucky

La palabra: Alétheia, el proceso de descubrimiento de la verdad, o la verd,ad sincera que se encuentra en la superficie. Lucky es un anciano que repite cada día la misma rutina. La vejez se infiltra en cada rruga del rostro. Decide empezar a preguntarse quién es y qué es la vida, descubrir la verdad más simple a través del mapa de su experiencia.

Dios: Geras, personificación de la vejez, siempre con un báculo y acompañado de Tánatos, la misma muerte – no confundir con Thanos - . Lucky es anciano, pero tiene la curiosidad de un niño.

El Oráculo profetiza: Harry Dean Stanton y David Lynch en un mismo plano compartiendo confesiones y discutiendo sobre una tortuga. John Carroll Lynch debuta en el largometraje a lo grande con una historia sincera, con ecos del otro Lynch de Una historia verdadera (2000) y Dean Stanton regala una última actuación premonitoria y cargada de emotividad.